Прочитайте цю статтю вголос
Увімкніть мікрофон і читайте у своєму темпі. Слова підсвічуються на ходу, і ніхто не зупиняє вас через одну помилку.
Ваш звук не потрапляє до MovaReader: розпізнає його ваш браузер. Політикою конфіденційності
Увійдіть, щоб ця сесія збереглася в історії читання.
I. Carnaval en Sevilla
Era una noche de carnaval en Sevilla, hacia el año 1545, cuando el emperador Carlos V vivía sus últimos años de reinado. Por las calles pasaban máscaras, estudiantes y gente del pueblo con antorchas y música. Todos gritaban, cantaban y bebían, y nadie en la ciudad parecía tener ganas de irse a dormir.
Cerca de la plaza estaba la Hostería del Laurel, una taberna conocida en toda Sevilla por su buen vino. Su dueño era un italiano de Génova que se llamaba Cristófano Buttarelli. Aquella noche la sala estaba casi vacía, porque la gente prefería la fiesta de la calle. En una mesa, un señor con antifaz escribía una carta sin levantar la cabeza. A su lado esperaba de pie su criado, un joven llamado Ciutti.
«¡Cómo gritan esos malditos!», murmuró el hombre sin dejar de escribir.