La Celestina (adaptación, Fernando de Rojas)

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I. El halcón en el huerto

Calisto era un joven de buena familia que vivía en una casa grande de la ciudad, con varios criados, buenos caballos y un halcón que amaba casi tanto como a sí mismo. Era alto y elegante, sabía hablar con gracia y había leído muchos libros. Sin embargo, no era tan rico como otros jóvenes de su edad, y tampoco era paciente: cuando quería algo, lo quería en ese mismo instante.

Una tarde salió a cazar con su halcón. El pájaro subió muy alto, dio dos vueltas en el aire y de pronto desapareció detrás de un muro. Calisto corrió tras él, pasó por una pequeña puerta abierta y entró en un huerto lleno de árboles, flores y fuentes. Allí, entre las rosas, paseaba sola una joven.

Era Melibea, la única hija de Pleberio, uno de los hombres más ricos y respetados de la ciudad.