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A don Pedro Fernández de Castro
Conde de Lemos, de Andrade, de Villalba; marqués de Sarria, gentilhombre de la Cámara de Su Majestad, presidente del Consejo Supremo de Italia, comendador de la Encomienda de la Zarza, de la Orden de Alcántara.
Aquellas coplas antiguas, que fueron en su tiempo celebradas, que comienzan:
“Puesto ya el pie en el estribo”,
quisiera yo no vinieran tan a pelo en esta mi epístola; porque casi con las mismas palabras las puedo comenzar, diciendo:
“Puesto ya el pie en el estribo.
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.”
Ayer me dieron la extremaunción, y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies a vuesa excelencia: