Leyendas de Bécquer (adaptación, Gustavo Adolfo Bécquer)

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I. El monte de las ánimas

Era el día de Todos los Santos, y el sol bajaba sobre los montes de Soria. Había nieve en el campo y el aire era frío. Los hombres llevaban todo el día de caza, y los perros estaban cansados.

De pronto, Alonso levantó la mano.

«Atad los perros y tocad las trompas», dijo. «Volvemos a la ciudad.»

«¿Ya?», preguntó su prima Beatriz. «Todavía hay luz.»

«Pronto no habrá luz. Hoy es un día especial, y estamos en el Monte de las Ánimas.»

Beatriz se rio. Era una joven hermosa, de cara pálida y ojos azules. Hacía un año que vivía en Castilla, pues había llegado de un país lejano para curar su salud, y no conocía bien las historias de aquella tierra.

«¿Tienes miedo de un monte?», dijo.

«Tengo miedo de lo que pasa en él esta noche.