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Breathing and Stretching Together: Spanish Text (Level A1)
Cada sábado por la mañana, mi madre y yo hacemos ejercicios especiales. No es deporte competitivo, es yoga para relajarnos. Preparamos dos esterillas azules en el salón de casa. La instructora nos enseñó a respirar profundamente. Inhalamos por la nariz durante cuatro segundos. Luego exhalamos lentamente por la boca. Mi madre cierra los ojos y sonríe. Empezamos con la postura del niño. Nos arrodillamos y apoyamos la frente en el suelo. Los brazos van hacia atrás, junto a los pies. Es una posición de descanso entre los ejercicios. Luego hacemos el perro boca abajo. Las manos y los pies tocan el suelo. La espalda forma una montaña invertida. Al principio me dolían los brazos, pero ahora soy más fuerte. Mi madre es mejor en el árbol. Se para sobre una pierna y pone las manos juntas. Yo me caigo muchas veces, pero ella me ayuda a equilibrarme. Dice que la paciencia es importante. La cobra es mi postura favorita. Tumbadas boca abajo, levantamos el pecho con las manos. Miramos hacia arriba como una serpiente. Se siente bien en la espalda después de estudiar todo el día. Al final siempre hacemos la postura de la muerte. Nos tumbamos bocarriba, completamente quietas. Escuchamos música suave y respiramos tranquilamente. Es mi momento preferido de la semana. Después de una hora, nos sentimos más ligeras y felices. Preparamos té de manzanilla y hablamos de nuestras cosas. Mi madre dice que el yoga nos une más como familia. A veces mi hermana pequeña intenta copiarnos. Se ríe mucho cuando se cae. El yoga no es solo ejercicio, es tiempo de calidad juntas. Espero con ganas cada sábado por la mañana.
