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Los trenes han transformado el mundo de maneras que pocos inventos han logrado. Desde su aparición en el siglo diecinueve, el ferrocarril revolucionó el transporte, la economía y la forma en que las personas se relacionan con el tiempo y el espacio. Hoy, sigue siendo uno de los medios de transporte más eficientes y ecológicos.
La primera locomotora de vapor práctica fue creada por George Stephenson en Inglaterra en mil ochocientos catorce. Su máquina, llamada Blucher, transportaba carbón en las minas de Newcastle. Solo once años después, la locomotora Rocket alcanzó la asombrosa velocidad de cuarenta y seis kilómetros por hora, una hazaña que parecía mágica para la época.
Los primeros ferrocarriles transformaron la industria británica permitiendo mover materiales pesados a velocidades sin precedentes. El carbón de las minas llegaba a las fábricas en horas en lugar de días. Los productos manufacturados alcanzaban puertos para exportación mucho más rápidamente.