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Desde los albores de la humanidad, el ser humano ha mirado hacia el cielo nocturno con un profundo sentido de asombro y curiosidad. Las estrellas, la Luna y los planetas visibles siempre han sido una fuente inagotable de inspiración para mitos, religiones y, finalmente, para la investigación científica. Hoy en día, esa antigua fascinación se ha transformado en una de las empresas tecnológicas y de exploración más audaces de nuestra historia reciente.
Durante la segunda mitad del siglo veinte, la exploración del cosmos estuvo dominada por la intensa rivalidad política de la Guerra Fría. Esta primera Carrera Espacial enfrentó a Estados Unidos y la Unión Soviética en una competencia feroz por demostrar su superioridad tecnológica y militar. En ese período turbulento se lograron hazañas increíbles, como el lanzamiento del primer satélite artificial, el Sputnik, y el histórico vuelo del primer ser humano en el espacio, Yuri Gagarin.