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Las palabras que usamos a diario no son simplemente sonidos arbitrarios; son cápsulas del tiempo que guardan la historia de las civilizaciones, los viajes y los encuentros entre culturas. La etimología, la ciencia que estudia el origen y la evolución de las palabras, nos revela que el idioma español es un tapiz complejo tejido con hilos de muy diversa procedencia. Al entender de dónde vienen nuestras palabras, no solo mejoramos nuestro vocabulario, sino que también comprendemos mejor nuestra propia identidad cultural y la herencia que compartimos con otros pueblos.
La base fundamental del español es el latín vulgar, la lengua que hablaban los soldados, comerciantes y colonos romanos que llegaron a la Península Ibérica hace más de dos mil años. Con la caída del Imperio Romano, este latín se fue transformando lentamente en las distintas lenguas romances, entre ellas el castellano.