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¿Alguna vez te has preguntado por qué no te caes cuando una montaña rusa se pone boca abajo o por qué sientes que tu estómago se queda atrás cuando caes a gran velocidad? Aunque parezca pura magia o simplemente ingeniería extrema, la respuesta a estas preguntas reside en las leyes fundamentales de la física. Los parques de atracciones son, en realidad, laboratorios gigantes al aire libre donde conceptos como la gravedad, la inercia y la energía mecánica se ponen a prueba para ofrecernos experiencias emocionantes y seguras al mismo tiempo.
El corazón de cualquier montaña rusa es la transformación de la energía. Al principio de la mayoría de los recorridos, un motor arrastra el tren hasta la cima de la colina más alta. En ese punto, el tren ha acumulado una enorme cantidad de energía potencial gravitatoria, que es la energía que posee un objeto debido a su posición elevada.