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Cuando el tiempo corre hacia el oeste
¿Ordenamos el tiempo con respecto a nuestro cuerpo o con respecto al mundo? Dos estudios realizados en Pormpuraaw, una comunidad aborigen australiana, convirtieron esa pregunta en una tarea concreta.
En 2010, Lera Boroditsky y Alice Gaby describieron cómo participantes de Pormpuraaw ordenaban secuencias temporales en tareas no verbales. Las series se orientaron de este a oeste, con independencia de la posición del cuerpo.
El cambio de perspectiva hacía visible el patrón. Cuando una persona miraba al sur, la secuencia avanzaba de izquierda a derecha; cuando miraba al norte, iba de derecha a izquierda. Si miraba al este, avanzaba hacia el cuerpo; si miraba al oeste, se alejaba de él. En las cuatro orientaciones cardinales descritas, el eje conservaba los mismos puntos cardinales.
A primera vista, el hallazgo parecía vincular una lengua con una forma de pensar.