Lisez cet article à voix haute
Activez le micro et lisez à votre rythme. Les mots s’allument au fil de la lecture, et rien ne vous arrête quand l’un d’eux est mal prononcé.
Votre audio n’est jamais envoyé à MovaReader : c’est votre navigateur qui le reconnaît. Politique de confidentialité
Connectez-vous pour garder cette séance dans votre historique de lecture.
Durante décadas, el paradigma central de la biología molecular estuvo dominado por el determinismo genético, una visión reduccionista que postulaba una unidireccionalidad rígida desde el ADN hacia el fenotipo. Sin embargo, el advenimiento de la epigenética ha pulverizado este dogma, revelando que el genoma humano no es un plano arquitectónico inmutable, sino un teclado dinámico. En este contexto, el entorno infantil temprano actúa como el pianista maestro, ejecutando una sinfonía molecular que silencia o amplifica la expresión de genes específicos mediante mecanismos de metilación del ADN y modificación de histonas, sin alterar la secuencia nucleotídica subyacente. Esta plasticidad epigenética confiere a las primeras etapas del desarrollo una trascendencia clínica y sociológica sin precedentes.
La ontogenia de estas marcas epigenéticas es particularmente susceptible durante los denominados "períodos críticos" del desarrollo fetal y la primera infancia. La barrera placentaria, lejos de ser