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XI . Orejas de burro Como ya saben , Geppetto se olvidó de hacerle orejas a Pinocho . Pero aquella mañana , al rascarse la cabeza , Pinocho notó que le habían salido unas orejas de más de un palmo . Se miró en un cubo de agua . ¡ Tenía dos hermosas orejas de burro ! Pinocho empezó a llorar y a gritar . Al oírlo , bajó una Marmota que vivía en el piso de arriba . Le tomó el pulso con la pata y suspiró . « Lo siento , amigo . Tienes la fiebre del burro . Dentro de dos o tres horas , ya no serás ni un muñeco ni un niño . Serás un burro de verdad , como los que llevan las verduras al mercado . Es el destino de los niños que odian los libros y pasan los días jugando » . « ¡ La culpa no es mía ! ¡ La culpa es de Mecha ! » . « ¿ Y por qué lo escuchaste ? » . « Porque soy un muñeco sin cabeza y sin corazón . Dejé a mi buena Hada , que me quería como una mamá . ¡ Con ella , hoy ya sería un niño de verdad ! » . Pinocho quería buscar a Mecha , pero le daba vergüenza salir con aquellas orejas . Se puso un gran gorro de algodón y se lo bajó hasta la nariz . Así fue a casa de su amigo . ¡ Y Mecha también llevaba un gran gorro de algodón hasta la nariz ! Los dos amigos se miraron en silencio . Por fin , Pinocho dijo : « Vamos a hacer un trato : nos quitamos los gorros al mismo tiempo . ¡ Uno , dos y tres ! » . Al oír « tres » , los dos tiraron los gorros al aire . Y cada uno vio las orejas de burro del otro . Pero en vez de ponerse tristes , empezaron a reírse . Se rieron tanto que les dolía la barriga . De pronto , Mecha se puso pálido . « ¡ Socorro , Pinocho ! ¡ No puedo estar de pie ! » . « ¡ Yo tampoco ! » , gritó Pinocho . Los dos cayeron a cuatro patas y empezaron a correr por el cuarto . Sus brazos se hicieron patas , sus caras se alargaron , y la espalda se les llenó de pelo gris . Pero lo peor llegó al final : ¡ les salió la cola ! Quisieron llorar , pero de la boca solo les salían rebuznos : « ¡ I - a , i - a , i - a ! » . En ese momento , el cochero abrió la puerta de una patada . « ¡ Qué bien rebuznan , chicos ! » , dijo con su risita de siempre . « Por la voz he sabido que eran ustedes » . Y los llevó al mercado para venderlos . Ahora ya saben , mis pequeños lectores , cuál era el oficio de aquel hombrecillo . Iba por el mundo con su coche y se llevaba a los niños que no querían estudiar . Cuando se volvían burros , los vendía en las ferias . Así se había hecho muy rico .
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