Passer le texte de l’article Touchez un mot pour voir sa traduction
VII . Una carta en un libro de oraciones En una celda pequeña del convento de las Calatravas , doña Inés escuchaba a la abadesa . Era tarde , y la vieja monja le hablaba con cariño . Le explicaba que la voluntad de su padre era clara : pronto haría sus votos y se quedaría en el convento para siempre . « ¡ Qué suerte tenéis , doña Inés ! » , le decía la abadesa . « Habéis vivido aquí casi desde que nacisteis . No conocéis el mundo y por eso no tenéis que temerlo . Sois como una paloma que come en la mano de su dueño y no desea volar . Aquí abriréis vuestras flores , como un lirio , y aquí caerán vuestras hojas tranquilamente » . Pero aquella noche doña Inés no la escuchaba con alegría , como otras veces . Estaba distraída y triste . La abadesa pensó que la joven echaba de menos a su dueña , Brígida , que había ido a casa de su padre . Le prometió que se la enviaría en cuanto volviera . Luego le dio las buenas noches y salió . Cuando se quedó sola , doña Inés intentó entender lo que le pasaba , porque mil ideas contrarias luchaban dentro de su cabeza . Otras noches , las palabras de la abadesa la llenaban de paz . Le gustaba oírla hablar de la vida sencilla del convento , y aquellas descripciones tranquilas le hacían desear la soledad de los claustros . Hoy , en cambio , la había escuchado distraída , y sus palabras le habían parecido largas y secas . Cuando la abadesa le dijo que el día de sus votos podía llegar antes de lo previsto , había temblado sin saber por qué . Había sentido que el corazón le latía más deprisa y que la cara se le ponía pálida . También echaba de menos a Brígida , aunque no entendía bien la razón . Quizá era porque , después de hacer los votos , tendría que renunciar a todo lo que había querido , también a las conversaciones con su dueña . Mientras pensaba en todo esto , oyó pasos en el pasillo y reconoció enseguida los de Brígida . La dueña entró y cerró la puerta , aunque las reglas del convento decían que debía quedarse abierta . Doña Inés se lo recordó , pero Brígida le contestó que esas reglas eran buenas para las otras novicias , no para ella , y que con la puerta cerrada se podía hablar sin miedo . Luego le preguntó a doña Inés si había mirado el libro de oraciones que le había traído . La joven confesó que lo había olvidado , porque la abadesa había entrado enseguida . Entonces Brígida le dijo que el libro era un regalo de don Juan . « ¡ Dios mío ! Entonces no debo aceptarlo » . « ¡ Pobre muchacho ! Si lo rechazáis , le daréis tal disgusto que se pondrá enfermo . Estoy segura » . « Entonces lo tomaré » , dijo doña Inés , asustada , y miró el libro con curiosidad . « ¡ Qué bonito es ! Tiene los cierres de oro y está tan bien cerrado que parece nuevo . Voy a ver si tiene completas las oraciones del coro » . Abrió el libro y de entre sus hojas cayó un papel doblado . Doña Inés lo cogió y se puso pálida . Le dijo a Brígida que le quemaba la mano . La dueña le preguntó qué le pasaba , y la joven intentó explicarlo . Desde que había visto a don Juan una vez , a través de una celosía , no podía quitárselo de la cabeza . Lo veía en todas partes : en la celda , en la capilla y en sus oraciones . Si intentaba pensar en otra cosa , su recuerdo volvía enseguida , y no sabía qué fuerza extraña la empujaba siempre hacia él .
Précédent Page 11 sur 26 Page 11 sur 26 Suivant Continuez à lire avec les traductions Créez un compte gratuit : 7 jours de Pro, puis 20 traductions de mots par jour ou une formule payante.