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« ¿ Qué buscas , entonces ? » . « Mi muerte » . « Eso es desesperación » . « Es honor » . « Es un disparate , una locura » . « Es valor , es rabia , es ira » . « ¿ No hay manera de calmar esa pasión ciega ? ¿ Quién va a ayudarte ? » . « Yo sola » . « ¿ No hay remedio ? » . « No hay remedio » . « Piensa si hay otros caminos . . . » . « Sí : perderme de otra manera » . Y se marchó corriendo . Clotaldo se quedó un instante inmóvil , y luego la siguió . « Pues si tienes que perderte , espera , hija » , dijo en voz baja , « y perdámonos todos » . XIII . Mujer y soldado En el campo , entre los montes , avanzaba el ejército de Segismundo . Él iba delante , todavía vestido con sus pieles de fiera , como si no quisiera olvidar de dónde venía . Los tambores sonaban sin parar . « Si Roma me viera hoy , en los tiempos de sus grandes triunfos , cuánto se alegraría » , dijo . « Una fiera al frente de un gran ejército , con un espíritu tan alto que le parecería poco conquistar el cielo » . Pero enseguida se corrigió . « Bajemos el vuelo , espíritu . No nos dejemos llevar por este aplauso tan inseguro . Si cuando despierte me ha de pesar haberlo conseguido para perderlo , cuanto menos sea , menos dolerá si se pierde » . Sonó una trompeta . Clarín , que había encontrado otra vez el camino hacia el príncipe , llegó corriendo . « Señor , en un caballo veloz , que no corre sino que vuela , llega hasta ti una mujer muy decidida » . « Su luz me ciega » , dijo Segismundo , mirando hacia el camino . « ¡ Vive Dios , que es Rosaura ! » , exclamó Clarín , y se apartó . « El cielo me la devuelve » , murmuró el príncipe . Rosaura bajó del caballo . Llevaba un vestido de mujer , pero también espada y puñal , como un soldado . Se arrodilló delante de Segismundo . « Generoso Segismundo , que hoy sales de tus sombras a la luz como el sol en la mañana , te pido que ayudes a una mujer desgraciada que se pone a tus pies . Tres veces me has visto ya , y las tres sin saber quién era , porque cada vez llevaba un traje distinto . La primera me creíste hombre , en tu cárcel . La segunda me viste mujer , cuando tu majestad fue un sueño . Y la tercera es hoy , cuando llevo a la vez vestido de dama y armas de hombre . Escucha mi historia , para que me ayudes mejor » . Y le contó su vida . Había nacido en la corte de Moscovia , hija de una madre noble que debió de ser muy hermosa , porque fue muy desgraciada . Un hombre , cuyo nombre Rosaura no conocía , la enamoró con promesas de matrimonio y después la abandonó . Se marchó y le dejó solo una espada . « Nací tan parecida a ella » , siguió , « que fui su retrato , si no en la belleza , sí en la mala suerte . Porque a mí me ha pasado lo mismo . El hombre que me ha robado el honor es . . . Astolfo . ¡ Ay de mí ! Solo con nombrarlo se me enciende el corazón . Astolfo me prometió ser mi esposo , y después , olvidando todo lo pasado , vino a Polonia a casarse con Estrella . ¿ Quién podría creer que una estrella del cielo nos unió , y que ahora otra Estrella nos separa ? » .
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