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VII . El rey y el falso alquimista Un día el conde Lucanor habló con Patronio de un negocio . « Patronio » , le dijo , « ha venido a verme un hombre que me promete mucha riqueza y mucha honra . Pero para empezar , dice que necesita algo de mi dinero . Según él , cuando el asunto esté terminado , por cada moneda tendré diez . Tú tienes buen entendimiento . Dime qué debo hacer » . « Señor conde » , le contestó Patronio , « para eso le vendrá bien una historia . Es la de un rey y un hombre que decía que sabía hacer alquimia » . La alquimia , explicó Patronio , era el arte de convertir cosas baratas en oro . Muchos reyes de aquel tiempo la buscaban , y muchos tramposos vivían de ella . Luego empezó su historia . Había una vez un pícaro , un hombre que vivía de engaños y que tenía muchas ganas de hacerse rico . Este pícaro se enteró de que había un rey poco prudente que intentaba hacer alquimia . Y pensó un plan . Primero tomó cien doblas , que eran monedas de oro . Las limó con mucho cuidado hasta convertirlas en polvo . Después mezcló ese polvo de oro con otras cosas y formó cien bolitas . Cada bolita tenía el oro de una dobla , además de las otras cosas de la mezcla . Luego se fue a la ciudad donde vivía el rey . Se vistió con ropa sencilla y seria , como un hombre tranquilo y honrado . Fue a ver a un especiero , que era el comerciante que vendía hierbas y especias , y le vendió todas las bolitas . El especiero le preguntó para qué servían . « Para muchas cosas » , le respondió el pícaro . « Pero sobre todo para la alquimia . Sin esto no se puede hacer oro » . Y se las vendió todas por dos o tres doblas . El especiero le preguntó cómo se llamaban aquellas bolitas . « Se llaman tabardíe » , le dijo el pícaro . El pícaro se quedó un tiempo en aquella ciudad . Vivía como un hombre serio y tranquilo . Y de vez en cuando les decía a unos y a otros , como si fuera un secreto , que sabía hacer alquimia . La noticia llegó pronto al rey , que lo mandó llamar y le preguntó si era verdad . Al principio el pícaro fingió que no quería hablar de aquello . Pero al final le dio a entender que sí sabía . Le dio también un consejo . « Señor , no se fíe de nadie en este asunto » , le dijo . « Y no arriesgue mucho dinero . Pero , si quiere , haré delante de usted una pequeña prueba , y le enseñaré lo que sé » . Al rey le pareció que un hombre que hablaba así no podía ser un tramposo , y le dio las gracias . Entonces el pícaro pidió que le trajeran varias cosas . Eran cosas fáciles de encontrar , y entre ellas pidió una bolita de tabardíe . Todo junto no costaba más de dos o tres monedas pequeñas . Lo fundieron todo delante del rey , y salió oro fino , del peso de una dobla . El rey se puso muy contento . De cosas que costaban casi nada había salido una moneda de oro . Se sintió el rey más afortunado del mundo , y le pidió al pícaro que hiciera más oro .
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