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Llegaron a la casa del río casi al amanecer . Llamaron a la puerta con fuerza hasta que Celestina se asomó a la ventana , con sueño y de mal humor . Les abrió y los hizo pasar . « ¿ Qué queréis a estas horas , hijos ? » , les preguntó . « Venimos por lo que es nuestro » , dijo Sempronio . « Calisto te dio una cadena de oro . Prometiste que lo repartiríamos todo entre los tres » . La vieja puso cara de sorpresa . Les contó una larga historia . Dijo que había dado la cadena a Elicia para que la viera , que Elicia no recordaba dónde la había puesto y que las dos habían pasado la noche buscándola sin dormir . Además , les recordó que el trabajo había sido suyo y que el peligro también . Ellos solo habían ido a pasear de noche con su amo . Y las cien monedas , dijo , ya se habían gastado en la casa y en la comida que todos habían disfrutado . « ¡ Mientes , vieja ! » , gritó Sempronio . « Danos lo nuestro , o te arrepentirás » . « ¿ A mí me amenazas ? » , respondió ella , furiosa . « ¿ Quién eres tú para hablarme así ? ¡ Fuera de mi casa ! Si no os marcháis , llamaré a la justicia y contaré a todo el mundo lo que hacéis con vuestro amo » . Aquellas palabras fueron su perdición . Sempronio sacó la espada . Pármeno lo animó a terminar con ella . La vieja empezó a gritar , a pedir ayuda y a llamar a un confesor . Pero ya era tarde . Los dos criados la atacaron con sus armas y Celestina cayó muerta en el suelo de su propia casa . Elicia gritó con todas sus fuerzas . Los vecinos se despertaron y alguien fue a buscar a la justicia . Sempronio y Pármeno oyeron llegar a los hombres del alguacil y , para escapar , saltaron por una ventana muy alta a la calle . Los dos cayeron mal . Uno se rompió la cabeza ; el otro , los brazos . Así los encontraron los guardias , cubiertos de sangre y casi sin vida . XI . Malas noticias y un muro alto A la mañana siguiente , Calisto se despertó muy tarde . Había soñado con Melibea toda la noche y se sentía feliz . Llamó a sus criados . Como nadie le contestaba , llamó a Tristán , un paje joven que también lo servía . Tristán le dijo que Sempronio y Pármeno no habían vuelto a casa . Calisto pensó que estarían durmiendo en alguna parte , y volvió a dormirse . Poco después llegó a la casa otro criado , Sosia , llorando y con la cara llena de dolor . Tristán salió a la puerta y le preguntó qué pasaba . Sosia le contó la terrible noticia : Sempronio y Pármeno habían matado a Celestina , habían saltado por una ventana para huir de la justicia y , aquella misma mañana , los habían degollado en la plaza , delante de toda la ciudad . « Yo los vi » , dijo Sosia , llorando . « Estaban casi muertos cuando les cortaron la cabeza . Uno de ellos me miró y bajó la cabeza , como si se despidiera de mí para siempre » . Los dos criados subieron a contárselo a su amo . Calisto se levantó de la cama y escuchó la historia con horror . Al principio no quería creerlo . Después empezó a lamentarse en voz alta .
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