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Sus ojos velados hacía rato , lucieron con toda su belleza , y exclamó : - ¡ Ay ! no , ¡ Dios mío ! Yo lo he olvidado todo . . . ¿ oyes bien ? ¡ todo ! Pero con una condición - añadió después de una corta pausa . - La que quieras . - El día que yo haga o diga algo que te disguste , me lo dirás ; y yo no volveré a hacerlo ni a decirlo . ¿ No es muy fácil ? - Y yo ¿ no debo exigir de tu parte lo mismo ? - No , porque yo no puedo aconsejarte a ti , ni saber siempre si lo que pienso es lo mejor ; además , tú sabes lo que voy a decirte , antes que te lo diga . - ¿ Estás cierta , pues , vivirás convencida de que te quiero con toda mi alma ? - le dije en voz baja y conmovida . - Sí , sí - respondió muy quedo ; y casi tocándome los labios con una de sus manos para significarme que callara , dio algunos pasos hacia el salón . - ¿ Qué vas a hacer ? - le dije . - ¿ No oyes que Juan me llama , y llora porque no me encuentra ? Indecisa por un momento , en su sonrisa había tal dulzura y tan amorosa languidez en su mirada , que ya había ella desaparecido y aún la contemplaba yo extasiado . Capítulo XXI Al día siguiente al amanecer tomé el camino de la montaña , acompañado de Juan Ángel , que iba cargado con algunos regalos de mi madre para Luisa y las muchachas . Seguíanos Mayo : su fidelidad era superior a todo escarmiento , a pesar de algunos malos ratos que había tenido en esa clase de expediciones , impropias ya de sus años . Pasado el puente del río , encontramos a José y a su sobrino Braulio que venían ya a buscarme . Aquél me habló al punto de su proyecto de caza , reducido a asestar un golpe certero a un tigre famoso en las cercanías , que le había muerto algunos corderos . Teníale seguido el rastro al animal y descubierta una de sus guaridas en el nacimiento del río , a más de media legua arriba de la posesión . Juan Ángel dejó de sudar al oír estos pormenores , y poniendo sobre la hojarasca el cesto que llevaba , nos veía con ojos tales cual si estuviera oyendo discutir un proyecto de asesinato . José continuó hablando así de su plan de ataque : - Respondo con mis orejas de que no se nos va . Ya veremos si el valluno Lucas es tan jaque como dice . De Tiburcio sí respondo . ¿ Trae la munición gruesa ? - Sí - le respondí - , y la escopeta larga . - Hoy es el día de Braulio . El tiene mucha gana de verle hacer a usted una jugada , porque yo le he dicho que usted y yo llamamos errados los tiros cuando apuntamos a la frente de un oso y la bala se zampa por un ojo .
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