Passer le texte de l’article Touchez un mot pour voir sa traduction
— ¡ Isabel ! . . . ¡ Isabel ! . . . Me había detenido y esperé . Nada turbó el silencio . Di algunos pasos y llamé nuevamente : — ¡ Isabel ! . . . ¡ Isabel ! . . . Tampoco respondió . Mi voz desvanecíase por la vasta estancia como amedrentada de sonar . Isabel dormía . Al escaso reflejo de la luz que parpadeaba en un vaso de cristal , mis ojos distinguieron hacia el fondo nebuloso de la estancia un lecho de madera . En medio del silencio , levantábase y decrecía con ritmo acompasado y lento la respiración de mi prima Isabel . Bajo la colcha de damasco , aparecía el cuerpo en una indecisión suave , y su cabellera deshecha era sobre las almohadas blancas un velo de sombra . Volví a llamar : — ¡ Isabel ! . . . ¡ Isabel ! . . . Había llegado hasta su cabecera y mis manos se posaron al azar sobre los hombros tibios y desnudos de mi prima . Sentí un estremecimiento . Con la voz embargada grité : — ¡ Isabel ! . . . ¡ Isabel ! . . . Isabel se incorporó con sobresalto : — ¡ No grites , que puede oir Concha ! . . . Mis ojos se llenaron de lágrimas , y murmuré inclinándome : — ¡ La pobre Concha ya no puede oirnos ! Un rizo de mi prima Isabel me rozaba los labios , suave y tentador . Creo que lo besé . Yo soy un santo que ama siempre que está triste . La pobre Concha me lo habrá perdonado allá en el Cielo . Ella , aquí en la tierra , ya sabía mi flaqueza . Isabel murmuró sofocada : — ¡ Si sospecho esto echo el cerrojo ! — ¿ Adónde ? — ¡ A la puerta , bandolero ! ¡ A la puerta ! No quise contrariar las sospechas de mi prima Isabel . ¡ Hubiera sido tan doloroso y tan poco galante desmentirla ! Era Isabel muy piadosa , y el saber que me había calumniado la hubiera hecho sufrir inmensamente . ¡ Ay ! . . . Todos los Santos Patriarcas , todos los Santos Padres , todos los Santos Monjes pudieron triunfar del pecado más fácilmente que yo ! Aquellas hermosas mujeres que iban a tentarles no eran sus primas . ¡ El destino tiene burlas crueles ! Cuando a mí me sonríe , lo hace siempre como entonces , con la mueca macabra de esos enanos patizambos que a la luz de la luna hacen cabriolas sobre las chimeneas de los viejos castillos . . . Isabel murmuró , sofocada por los besos : — ¡ Temo que se aparezca Concha ! Al nombre de la pobre muerta , un estremecimiento de espanto recorrió mi cuerpo , pero Isabel debió pensar que era de amor . ¡ Ella no supo jamás por qué yo había ido allí ! Cuando volví a ver con mis ojos mortales la faz amarilla y desencajada de Concha , cuando volví a tocar con mis manos febriles sus manos yertas , el terror que sentí fué tanto , que comencé a rezar , y de nuevo me acudió la tentación de huir por aquella ventana abierta sobre el jardín misterioso y oscuro . El aire silencioso de la noche hacía flamear los cortinajes y estremecía mis cabellos .
Précédent Page 39 sur 42 Page 39 sur 42 Suivant Continuez à lire avec les traductions Créez un compte gratuit : 7 jours de Pro, puis 20 traductions de mots par jour ou une formule payante.