Passer le texte de l’article Touchez un mot pour voir sa traduction
Hombres de poco seso , ó sin ninguno en ocasiones , los españoles darán mil caídas hoy como siempre , tropezando y levantándose , en la lucha de sus vicios ingénitos , de las cualidades eminentes que aún conservan , y de las que adquieren lentamente con las ideas que les envía la Europa central . Grandes subidas y bajadas , grandes asombros y sorpresas , aparentes muertes y resurrecciones prodigiosas reserva la Providencia á esta gente , porque su destino es poder vivir en la agitación como la salamandra en el fuego ; pero su permanencia nacional está y estará siempre asegurada . XXXI Era el 21 de Febrero . Un hombre que no conocí , se me acercó y me dijo : — Ven , Gabriel : necesito de tí . — ¿ Quién me habla ? — le pregunté . — Yo no le conozco á usted . — Soy Agustín Montoria — respondió , — ¿ Tan desfigurado estoy ? Ayer me dijeron que habías muerto . ¡ Qué envidia te tenía ! Veo que eres tan desgraciado como yo , y vives aún . ¿ Sabes , amigo mío , lo que acabo de ver ? Acabo de ver el cuerpo de Mariquilla . Está en la calle de Antón Trillo , á la entrada de la huerta . Ven y la enterraremos . — Yo más estoy para que me entierren que para enterrar . ¿ Quién se ocupa de eso ? ¿ De qué ha muerto esa mujer ? — De nada , Gabriel , de nada . — Es singular muerte : no la entiendo . — Mariquilla no tiene heridas , ni las señales que deja en el rostro la epidemia . Parece que se ha dormido . Apoya la cara contra el suelo , y tiene las manos en ademán de taparse fuertemente los oídos . — Hace bien . Le molesta el ruido de los tiros . Lo mismo me pasa á mí , que todavía los siento . — Ven conmigo y me ayudarás . Llevo una azada . Difícilmente llegué á donde mi amigo , con otros dos compañeros , me llevaba . Mis ojos no podían fijarse bien en objeto alguno , y sólo ví una sombra tendida . Agustín y los otros dos levantaron aquel cuerpo , fantasma , vana imagen ó desconsoladora realidad que allí existía . Creo haber distinguido su cara , y al verla , tristísima penumbra se extendió por mi alma . — No tiene ni la más ligera herida — decía Agustín , — ni una gota de sangre mancha sus vestidos . Sus párpados no se han hinchado , como los que mueren de la epidemia . María no ha muerto de nada . ¿ La ves , Gabriel ? Parece que esta figura que tengo en brazos no ha vivido nunca ; parece que es una hermosa imagen de cera , á quien he amado en sueños representándomela con vida , palabra y movimiento . ¿ La ves ? Siento que todos los habitantes de la ciudad estén muertos por esas calles . Si vivieran , les llamaría para decirles que la he amado . ¿ Por qué lo oculté como un crimen ?
Précédent Page 129 sur 131 Page 129 sur 131 Suivant Continuez à lire avec les traductions Créez un compte gratuit : 7 jours de Pro, puis 20 traductions de mots par jour ou une formule payante.