Passer le texte de l’article Touchez un mot pour voir sa traduction
LIBRO TERCERO EL CORONELITO I Zacarías condujo la canoa por la encubierta de altos bejucales hasta la laguna de Ticomaipú . Alegrábase la mañana con un trenzado de gozosas algarabías — metales , cohetes , bateo — . La indiada celebraba la fiesta de Todos los Santos . Repicaban las campanas . Zacarías metió los remos a bordo e , hincando con el bichero , varó el esquife en la ciénaga , al socaire de espinosos cactus que , a modo de cerca , limitaban un corral de gallinas , pavos y marranos . Murmuró el cholo : — Estamos en lo de Niño Filomeno . — ¡ Bueno va ! Asómate en descubierta . — Posiblemente , el patroncito estará divirtiéndose en la plaza . — Pues le buscas . — ¿ Y si teme comprometerse ? — Es buena reata Filomeno . — ¿ Y si lo teme y manda arrestarme ? — No habrá caso . — En lo pior de lo malo hay que ponerse , mi jefecito . Yo , de mi cuenta , dispuesto me hallo para servirle , y cuanti que me pusieran en el cepo , con callar boca y aguantar mancuerda , estaba cumplido . Choteó el Coronelito : — Tú escondes alguna idea luminosa . Descúbrela no más , y como ella sea buena , no te llamaré pendejo . El cholo miraba por encima de la cerca : — Si Niño Filomeno está ausente , mi parecer es tunarle los caballos y salir arreando . — ¿ Adónde ? — Al campo insurrecto . — Necesito viático de plata . El Coronelito saltó en la riba fangosa , y a par del indio se puso a mirar por encima del cercado . Descollaba entre palmas y cedros el campanario de la iglesia con la bandera tricolor . Las tierras del rancho , cuadriculadas por acequias y setos , se dilataban con varios matices de verde y parcelas rojizas recién aradas . Piños vacunos pacían a lo lejos . Algunos caballos mordían la hierba , divagando por el margen de las acequias . Una canoa remontaba el canal : Se oía el golpe de los remos : En la banca bogaba un indio de piocha canosa , gran sombrero palmito y camisote de lienzo : En la popa venía sentado Niño Filomeno . La canoa atracó al pie de una talanquera . El Coronelito salió al encuentro del ranchero : — Mi viejo , he venido para desayunar en tu compañía . ¡ Madrugas , mi viejo ! El ranchero le acogió con expresión suspicaz : — He dormido en la capital . Me había mudado con el aliciente de oír la palabra de Don Roque Cepeda . Se abrazan y , en buenos compadres , alternativamente se suspenden en alto .
Précédent Page 44 sur 97 Page 44 sur 97 Suivant Continuez à lire avec les traductions Créez un compte gratuit : 7 jours de Pro, puis 20 traductions de mots par jour ou une formule payante.