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El corazón del hombre con red sutil envuelve el tiempo , como niebla de río una arboleda . ¡ No mires : todo pasa ; olvida : nada vuelve ! Y el corazón del hombre se angustia . . . ¡ Nada queda ! El tiempo rompe el hierro y gasta los marfiles . Con limas y barrenas , buriles y tenazas , el tiempo lanza obreros a trabajar febriles , enanos con punzones y cíclopes con mazas . El tiempo lame y roe y pule y mancha y muerde ; socava el alto muro , la piedra agujerea ; apaga la mejilla y abrasa la hoja verde ; sobre las frentes cava los surcos de la idea . Pero el poeta afronta al tiempo inexorable , como David al fiero gigante filisteo ; de su armadura busca la pieza vulnerable , y quiere obrar la hazaña a que no osó Teseo . Vencer al tiempo quiere . ¡ Al tiempo ! ¿ Hay un seguro donde afincar la lucha ? ¿ Quién lanzará el venablo que cace esa alimaña ? ¿ Se sabe de un conjuro que ahuyente ese enemigo , como la cruz al diablo ? El alma . El alma vence - - ¡ la pobre cenicienta , que en este siglo vano , cruel , empedernido , por esos mundos vaga escuálida y hambrienta ! - - al ángel de la muerte y al agua del olvido . Su fortaleza opone al tiempo , como el puente al ímpetu del río sus pétreos tajamares ; bajo ella el tiempo lleva bramando su torrente , sus aguas cenagosas huyendo hacia los mares . Poeta , el alma sólo es ancla en la ribera , dardo cruel y doble escudo adamantino ; y en el diciembre helado , rosal de primavera ; y sol del caminante y sombra del camino . Poeta , que declaras arrugas en tu frente , tu noble verso sea más joven cada día ; que en tu árbol viejo suene el canto adolescente , del ruiseñor eterno la dulce melodía . Venta de Cárdenas , 24 octubre . LIV . Mis poetas El primero es Gonzalo de Berceo llamado , Gonzalo de Berceo , poeta y peregrino , que yendo en romería acaeció en un prado , y a quien los sabios pintan copiando un pergamino . Trovó a Santo Domingo , trovó a Santa María , y a San Millán , y a San Lorenzo y Santa Oria , y dijo : mi dictado non es de juglaría ; escrito lo tenemos ; es verdadera historia . Su verso es dulce y grave : monótonas hileras , de chopos invernales en donde nada brilla ; renglones como surcos en pardas sementeras , y lejos , las montañas azules de Castilla . Él nos cuenta el repaire del romeo cansado ; leyendo en santorales y libros de oración , copiando historias viejas , nos dice su dictado , mientras le sale afuera la luz del corazón . LV . A don Miguel de Unamuno Por su libro Vida de Don Quijote y Sancho . Este donquijotesco Don Miguel de Unamuno , fuerte vasco , lleva el arnés grotesco y el irrisorio casco del buen manchego . Don Miguel camina , jinete de quimérica montura , metiendo espuela de oro a su locura , sin miedo de la lengua que malsina . A un pueblo de arrieros , lechuzos y tahures y logreros dicta lecciones de Caballería . Y el alma desalmada de su raza , que bajo el golpe de su férrea maza aún duerme , puede que despierte un día .
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