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Cuando el trabajo de confirmación arroje poca luz , imaginemos nuevos experimentos y procuremos colocarnos en las mejores condiciones para valuar el alcance de la hipótesis . En Anatomía o Fisiología , por ejemplo , ocurre frecuentemente la imposibilidad de esclarecer la estructura o la función de un órgano complejo ; lo cual depende de que atacamos el problema por su lado más difícil , pretendiendo resolverlo en el hombre o en los vertebrados superiores . Mas si acudimos a los embriones o a los animales inferiores , la Naturaleza se nos muestra más ingenua y menos esquiva , ofreciéndonos el plan casi esquemático de la estructura y dinamismo buscados , con lo que a menudo nuestra hipótesis recibirá inesperada y definitiva confirmación . En resumen , la marcha seguida por el investigador en la conquista de una verdad científica , suele ser : 1 . º Observación de los hechos demostrados , a favor de métodos terminantes , claros y de gran precisión . 2 . º Experimentación para crear condiciones nuevas en la manifestación de los fenómenos . 3 . º Crítica y eliminación de las hipótesis erróneas y elaboración de una interpretación racional de los hechos , en cuya virtud estos queden subordinados a una ley general y , si es posible , a una representación o esquema físico - químicos . 4 . º Comprobación de la hipótesis mediante nuevas observaciones o repetidos experimentos . 5 . º De no concordar con la realidad , sustitución de la hipótesis por otra , que será a su vez sometida a riguroso análisis objetivo . 6 . º Aplicaciones y ramificaciones de la hipótesis , ya convertida en verdad firme , a otras esferas del saber . CAPÍTULO VIII Redacción del trabajo científico . a ) JUSTIFICACIÓN DE LA COMUNICACIÓN CIENTÍFICA Mr . Billings , sabio bibliotecario de Washington , agobiado por la tarea de clasificar miles de folletos , en donde , con diverso estilo , dábanse a conocer casi los mismos hechos , o se exponían verdades ya de antiguo sabidas , aconsejaba a los publicistas científicos la sumisión a las siguientes reglas : 1 . ª , tener algo nuevo que decir ; 2 . ª , decirlo ; 3 . ª , callarse en cuanto queda dicho , y 4 . ª , dar a la publicación título y orden adecuados . He aquí un recuerdo que no creemos inútil en España , país clásico de la hipérbole y de la dilución aparatosa . En efecto : lo primero que se necesita para tratar de asuntos científicos , cuando no nos impulsa la misión de la enseñanza , es tener alguna observación nueva o idea útil que comunicar a los demás . Nada más ridículo que la pretensión de escribir sin poder aportar a la cuestión ningún positivo esclarecimiento , sin otro estímulo que lucir imaginación calenturienta , o hacer gala de erudición pedantesca con datos tomados de segunda o tercera mano . Al tomar la pluma para redactar el artículo científico , consideremos que podrá leernos algún sabio ilustre , cuyas ocupaciones no le consienten perder el tiempo en releer cosas sabidas o meras disertaciones retóricas . De este pecado capital adolecen , por desgracia , muchas de nuestras oraciones académicas . Numerosas tesis de doctorandos , y no pocos artículos de nuestras revistas profesionales , parecen hechos , no con ánimo de aportar luz a un asunto , sino de lucir la facundia y salir de cualquier modo , y cuanto más tarde mejor ( porque , eso sí , lo que no va en doctrina va en latitud ) , del arduo compromiso de escribir , sin haberse tomado el trabajo de pensar . Nótese cuánto abundan los discursos encabezados con estos títulos , que parecen inventados por la pereza misma : Idea general de . . . Introducción al estudio de . . .
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