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Capítulo XIII Donde Transila prosigue la historia a quien su padre dió principio . — Salí — dijo Transila — , como mi padre ha dicho , a la gran sala , y , mirando a todas partes , en alta y colérica voz dije : “ Haceos adelante vosotros , aquellos cuyas deshonestas y bárbaras costumbres van contra las que guarda cualquier bien ordenada república . Vosotros , digo , más lascivos que religiosos , que con apariencia y sombra de ceremonias vanas queréis cultivar los ajenos campos sin licencia de sus legítimos dueños . Veisme aquí , gente mal perdida y peor aconsejada ; venid , venid , que la razón , puesta en la punta de esta lanza , defenderá mi partido y quitará las fuerzas a vuestros malos pensamientos , tan enemigos de la honestidad y de la limpieza . ” Y en diciendo esto , salté en mitad de la turba y , rompiendo por ella , salí a la calle , acompañada de mi mismo enojo , y llegué a la marina , donde , cifrando mil discursos , que en aquel tiempo hice en uno , me arrojé en un pequeño barco que , sin duda , me deparó el cielo . Asiendo de dos pequeños remos , me alargué de la tierra todo lo que pude ; pero viendo que se daban priesa a seguirme en otros muchos barcos , más bien parados y de mayores fuerzas impelidos , y que no era posible escaparme , solté los remos y volví a tomar mi lanza , con intención de esperarlos y dejar llevarme a su poder , si no perdiendo la vida , vengando primero en quien pudiese mi agravio . Vuelvo a decir otra vez que el cielo , conmovido de mi desgracia , avivó el viento y llevó el barco , sin empelerle los remos , el mar adentro , hasta que llegó a una corriente o raudal que le arrebató como en peso y le llevó más adentro , quitando la esperanza a los que tras mí venían de alcanzarme , que no se aventuraron a entrarse en la desenfrenada corriente que por aquella parte el mar llevaba . Así es verdad — dijo a esta sazón su esposo Ladislao — , porque , como me llevabas el alma , no pude dejar de seguirte . Sobrevino la noche , y perdímoste de vista , y aun perdimos la esperanza de hallarte viva , si no fuese en las lenguas de la fama , que desde aquel punto tomó a su cargo el celebrar tal hazaña por siglos eternos .
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