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Capítulo IX No le quedó sabrosa la mano a Antonio del golpe que había hecho ; que , aunque acertó errando , como no sabía las culpas de Clodio y había visto la de la Zenotia , quisiera haber sido mejor certero . Llegóse a Clodio , por ver si le quedaban algunas reliquias de vida , y vió que todas se las había llevado la muerte ; cayó en la cuenta de su yerro , y túvose verdaderamente por bárbaro . Entró en esto su padre , y , viendo la sangre y el cuerpo muerto de Clodio , conoció por la flecha que aquel golpe había sido hecho por la mano de su hijo ; preguntóselo , y respondióle que sí ; quiso saber la causa , y también se le dijo ; admiróse el padre ; lleno de indignación , le dijo : — Ven acá , bárbaro ; si a los que te aman y te quieren procuras quitar la vida , ¿ qué harás a los que te aborrecen ? Si tanto presumes de casto y honesto , defiende tu castidad y honestidad con el sufrimiento , que los peligros semejantes no se remedian con las armas ni con esperar los encuentros , sino con huir de ellos . Bien parece que no sabes lo que le sucedió a aquel mancebo hebreo que dejó la capa en manos de la lasciva señora que le solicitaba . Dejarás tú , ignorante , esa tosca piel que traes vestida y ese arco con que presumes vencer a la misma valentía ; no le armaras contra la blandura de una mujer rendida , que cuando lo está rompe por cualquier inconveniente que a su deseo se oponga . Si con esta condición pasas adelante en el discurso de tu vida , por bárbaro serás tenido , hasta que la acabes , de todos los que te conocieren . No digo yo que ofendas a Dios en ningún modo , sino que reprehendas y no castigues a las que quisieren turbar tus honestos pensamientos ; y aparéjate para más de una batalla , que la verdura de tus años y el gallardo brío de tu persona , con muchas batallas te amenazan ; y no pienses que has de ser siempre solicitado , que alguna vez solicitarás , y , sin alcanzar tus deseos , te alcanzará la muerte en ellos . Escuchaba Antonio a su padre , los ojos puestos en el suelo , tan vergonzoso como arrepentido . Y lo que le respondió , fué : — No mires , señor , lo que hice , y pésame de haberlo hecho ; procuraré enmendarme de aquí adelante , de modo que no parezca bárbaro por riguroso ni lascivo por manso ; dése orden de enterrar a Clodio , y de hacerle la satisfacción más conveniente que ser pudiere . Ya en esto había volado por el palacio la muerte de Clodio , pero no la causa de ella , porque la encubrió la enamorada Zenotia , diciendo sólo que , sin saber por qué , el bárbaro mozo le había muerto . Llegó esta nueva a oídos de Auristela , que aun se tenía el papel de Clodio en las manos , con intención de mostrársele a Periandro o a Arnaldo , para que castigasen su atrevimiento ; pero viendo que el cielo había tomado a su cargo el castigo , rompió el papel , y no quiso saliesen a luz las culpas de los muertos ; consideración tan prudente como cristiana .
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