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« ¿ Por qué hay fiesta en esta casa ? » , le preguntó a un criado que pasaba . « ¿ No lo sabe usted ? » , contestó él , sorprendido . « Esta mañana , en la iglesia , se casó mi señor , don Nuño de Montes - Claros . ¡ Toda la ciudad lo sabe ! » El criado se fue . Luisa se quedó quieta , como una estatua . No lloró ni gritó . Después entró en la casa entre la gente , subió la escalera y llegó a la puerta de la sala . Detrás de una cortina vio a don Nuño . Estaba sentado junto a su esposa y le tenía la mano . Hablaban con amor . Luisa recordó las noches del altar del santo , cuando las manos de ellos se unían de la misma manera . Salió de la casa . Caminó muy rápido , sin ver nada . Llegó a su cuarto , abrió un cajón y encontró un puñal que don Nuño había olvidado allí . Lo tomó con la mano . Sus ojos echaban fuego . Fue a la cama de sus hijos , y en su locura les quitó la vida a los tres . Después salió corriendo a la calle , con el manto lleno de sangre , y lanzó un grito que despertó a toda la ciudad . La justicia la condenó a muerte . Al otro día , mucha gente esperaba en una plaza . Querían ver el final de « la mujer que mató a sus hijos » . Hacía mucho calor , pero nadie se iba . Las madres estaban más enfadadas que nadie . Al fin sonó una campanilla . Dos hombres de una hermandad de la Iglesia llevaban a Luisa . Tenía el pelo en desorden y el rostro pálido . De la mujer hermosa de antes no quedaba nada . Subió la escalera del cadalso , la plataforma de la ejecución , con los ojos bajos . Pero al llegar arriba levantó la cara y reconoció su propia casa . El cadalso estaba delante de ella . Lanzó otro grito terrible . Levantó las manos al cielo y cayó al suelo . Cuando los jueces quisieron cumplir la sentencia , ya estaba muerta . Aquella tarde llevaron los restos de don Nuño de Montes - Claros al cementerio , con mucha gente detrás . Desde esa noche , dicen los viejos , se oye el grito de la Llorona . Es Luisa . Hace trescientos años que anda por las calles sin encontrar descanso . V . Las once de la noche En la antigua ciudad de México había una calle ancha y noble que se llamaba la Calle Nueva . Estaba al sur de la plaza mayor , que hoy se llama Zócalo . Allí vivían las familias ricas , en grandes casas con escudos sobre las puertas y cadenas en la entrada . Una noche , a las once menos un cuarto , no se veía ni una luz en la calle . Las estrellas daban poca claridad . Solo se oían los pasos de un hombre alegre que caminaba cantando . Detrás de una esquina , otro hombre lo esperaba . Llevaba una capa negra y tenía un puñal en la mano . Su mano temblaba . El hombre alegre pasó junto a él sin verlo . Entonces el de la capa le tocó la espalda .
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