Caminar por La Concha

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Caminar por La Concha

Jon quiere el primer banco. Yo quiero seguir. Casi todas las tardes camino por el paseo de La Concha, en San Sebastián. La ciudad también se llama Donostia. La playa es una curva larga. La bahía tiene forma de concha. De ahí viene el nombre.

Hoy hay un poco de viento. Jon se para junto a un banco y se sienta a medias. «Aquí está bien», dice. Yo miro hacia el agua. En medio de la bahía está la isla de Santa Clara. Desde este banco se ve pequeña. Yo quiero verla de frente, un poco más adelante. «Hasta la isla», digo. «Luego el banco.»

Jon se levanta. No discute. Caminamos por el paseo, al lado de la arena. A un lado están los edificios y las farolas. Al otro, el mar. No corremos. No llevamos una mochila grande.