No hay una edad mágica para aprender otra lengua

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No hay una edad mágica para aprender otra lengua

La expresión período crítico sugiere una frontera: antes de cierta edad, aprender sería posible; después, casi imposible. Sin embargo, la investigación sobre segundas lenguas no respalda una frontera única para todos los componentes del lenguaje. Algunos autores prefieren hablar de períodos sensibles, etapas de mayor receptividad cuyo inicio y final dependen de la habilidad estudiada.

La percepción de los sonidos ofrece un ejemplo temprano. Durante el primer año de vida, la experiencia con una lengua modifica la sensibilidad a sus contrastes fonéticos. En un experimento publicado en 2003, bebés de familias anglófonas escucharon mandarín. Quienes participaron en interacciones presenciales mostraron aprendizaje de un contraste fonético; con la misma exposición mediante vídeo o audio, el estudio no detectó ese resultado. El hallazgo señala la relevancia de la interacción en esas condiciones, pero no autoriza a concluir que una pantalla nunca pueda apoyar ningún aprendizaje lingüístico.