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Madrid es una ciudad que se vive en la calle, pero sobre todo en sus bares y tabernas. Entre los miles de locales que llenan sus barrios, existe un grupo selecto de establecimientos que han sobrevivido más de cien años: las tabernas centenarias. Estos lugares no son solo sitios para comer y beber; son verdaderos museos vivos que guardan en sus paredes de madera y azulejos la historia social y política de la capital española desde el siglo diecinueve.
Entrar en una taberna como Lhardy o Casa Labra es hacer un viaje directo al pasado. Estos locales mantienen la decoración original, con mostradores de mármol, grifos de bronce y estanterías llenas de botellas antiguas. En sus mesas se han sentado escritores famosos, políticos influyentes y ciudadanos anónimos, todos compartiendo el mismo ambiente de hospitalidad y tradición. Aquí, la modernidad se detiene para dar paso a las costumbres de siempre.