Comprar souvenirs

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Comprar souvenirs

Es mi último día en Barcelona. Mañana me voy, y todavía quiero un regalo para mi madre. En la calle hay tiendas con bolsas grandes, imanes y camisetas. Yo entro en una tienda pequeña. No quiero llenar la mochila. Quiero una sola cosa, ligera, para llevar en la mano o guardarla cerrada.

En una mesa hay abanicos. Un abanico se abre y se cierra. Cuando hace calor, mucha gente en España lo usa para darse aire. Mi madre, en verano, quiere un poco de aire. Por eso no miro los platos ni la comida. Un plato pesa y se puede romper. Un abanico cerrado no ocupa casi sitio.

Abro uno de tela. Abierto, cubre la cara. Cerrado, es una tira fina de madera y tela. Lo cierro otra vez y lo meto a prueba en la mochila. Entra.