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Los cafés literarios han sido durante siglos puntos neurálgicos de la vida cultural española. Estos establecimientos no solo servían lugares para tomar un café o un aperitivo, sino que funcionaban como verdaderos salones intelectuales donde escritores, artistas y pensadores se reunían para debatir ideas, compartir sus obras y participar en la vida cultural de sus ciudades. Desde el siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX, los cafés de Madrid, Barcelona, Granada y otras ciudades españolas fueron testigos de algunas de las conversaciones más importantes que dieron forma a la literatura y el pensamiento español.
El Café Gijón en Madrid es quizás el ejemplo más emblemático de esta tradición. Fundado en 1888, este café en la Gran Vía madrileña se convirtió en el escenario habitual de la Generación del 98 y de escritores como Pío Baroja, Ramón María del Valle-Inclán y Miguel de Unamuno.