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La reunión de la mañana
Elena entra en una panadería de Cádiz y todavía lleva el abrigo puesto. Quiere una sola cosa antes de abrir la puerta de la calle. Quiere el mostrador, no el horno. Junto al horno el trabajo no termina pronto, y ella necesita salir a media mañana para llevar a su hija al colegio. Si atiende el mostrador, puede ver el reloj, servir a los primeros clientes y salir a tiempo.
En la sala de atrás hay una mesa pequeña. El dueño, el señor Ramos, deja una taza de café en el centro. No hay pantalla ni papeles largos. Hay pan caliente, una libreta y el ruido del horno. Lucía está junto a la puerta, con las manos frías. Pedro entra el último y busca una silla.
El señor Ramos pregunta: "¿Quién quiere el mostrador?" Elena habla enseguida.