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El castellano
Diego está en Madrid y quiere escribir una carta a su primo en México. En el papel pone Espana. Lo mira y sabe que falta algo. La palabra correcta es España. La eñe es una n con una tilde encima. Sin esa letra, el nombre del país queda incompleto. Por eso entra en una biblioteca: quiere ver la eñe en el diccionario antes de cerrar la carta.
Pide el diccionario de la Real Academia Española. La Academia está en Madrid y publica ese diccionario. Diego busca la eñe. El castellano tiene veintisiete letras, y esta es una de ellas. También usa tildes sobre las vocales. La tilde muestra cómo suena la palabra. Con la eñe y con la tilde, España ya cabe bien en el papel.
Diego creía que esta lengua era solo de España. En la carta, la dirección dice México.