La taza de manzanilla

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La taza de manzanilla

Inés sale del instituto con una mano en la barriga. Hoy el coro ensaya a las cinco y ella quiere llegar la primera. En el camino repite una canción corta. También repite un plan: dejar la mochila, beber agua y salir otra vez. Una barriga rara no entra en ese plan.

La abuela abre la puerta y mira la mano, no la mochila. Inés dice que duele un poco desde el recreo. Dice también que el dolor puede esperar y que el coro no puede. La abuela señala una silla de la cocina. En esta casa, si la barriga duele, primero hay manzanilla.

La abuela pone agua a calentar y saca un bote de flores secas. El olor es suave, casi dulce. Inés sigue con la chaqueta puesta y mira el reloj de la cocina. Habla