Пропустити текст статті Натисніть на будь-яке слово, щоб побачити переклад
Ahora , para cumplir su obra , se contendría . Pobre Abel ! La que le esperaba . . . ! Y empezó a sentir desprecio y compasión hacia él . Mirábale como a un modelo y como a una víctima , y le observaba y le estudiaba . No mucho , pues Abel iba poco , muy poco , a casa de su hijo . — Debe de andar muy ocupado tu padre — decía Joaquín a su yerno ; — apenas parece por aquí . Tendrá alguna queja ? Le habremos ofendido yo , Antonia o mi hija en algo ? Lo sentiría . . . — No , no , papá — así le llamaba ya Abelín , — no es nada de eso . En casa tampoco paraba . No te dije que no le importa nada más que sus cosas ? Y sus cosas son las de su arte y qué sé yo . . . — No , hijo , no , exageras . . . algo más habrá . . . — No , no hay más . Y Joaquín insistía para oir la misma versión . — Y Abel , cómo no viene ? — le preguntaba a Helena . — Bah , él es así con todos ! — respondía ésta . Ella , Helena , sí solía ir a casa de su nuera . XXXII — Pero dime — le decía un día Joaquín a su yerno — cómo no se le ocurrió a tu padre nunca inclinarte a la pintura ? — No me ha gustado nunca . . . — No importa ; parecía lo natural que él quisiera iniciarte en su arte . . . — Pues , no , sino que antes más bien le molestaba que yo me interesase en él . Jamás me animó a que cuando niño hiciera lo que es natural en niños , figuras y dibujos . — Es raro . . . es raro . . . — murmuraba Joaquín . — Pero . . . Abel sentía desasosiego al ver la expresión del rostro de su suegro , el lívido fulgor de sus ojos . Sentíase que algo le escarabajeaba dentro , algo doloroso y que deseaba echar fuera ; algún veneno sin duda . Siguióse a esas últimas palabras un silencio cargado de acre amargura . Y lo rompió Joaquín diciendo : — No me explico que no quisiese dedicarte a pintor . . . — No , no quería que fuese lo que él . . . Siguióse otro silencio , que volvió a romper , como con pesar , Joaquín , exclamando como quien se decide a una confesión : — Pues sí , lo comprendo ! Abel tembló , sin saber a punto cierto por qué , al oir el tono y timbre con que su suegro pronunció esas palabras . — Pues . . . ? — interrogó el yerno . — No . . . nada . . . — Y el otro pareció recojerse en sí . — Dímelo ! — suplicó el yerno , que por ruego de Joaquín ya le tuteaba como a padre amigo — amigo y cómplice ! — aunque temblaba de oir lo que pedía que se le dijese . — No ; no , no quiero que digas luego . . . — Pues eso es peor , padre , que decírmelo , sea lo que fuere . Además , que creo adivinarlo . . . — Qué ? — preguntó el suegro , atravesándole los ojos con la mirada . — Que acaso temiese que yo con el tiempo eclipsara su gloria . . . — Sí — añadió con reconcentrada voz Joaquín , — sí , eso ! Abel Sánchez hijo , o Abel Sánchez el Joven ! Y que luego se le recordase a él como tu padre y no a ti como a su hijo . Es tragedia que se ha visto más de una vez dentro de las familias . . . Eso de que un hijo haga sombra a su padre . . .
Назад Сторінка 50 з 59 Сторінка 50 з 59 Вперед Читайте далі з перекладом Створіть безкоштовний акаунт: 7 днів Pro, далі 20 перекладів слів на день або платний тариф.