Пропустити текст статті Натисніть на будь-яке слово, щоб побачити переклад
— Pero ni usted ni nadie ha visto , don Juan , que yo haya sido y sea incapaz de hacerlos ; nadie puede decir que yo sea estéril , y no vuelva a poner los pies en esta casa . — ¿ Por qué , Gertrudis ? — ¡ Por puerco ! Y así se despidieron para siempre . Mas luego que le hubo así despachado entróle una desdeñosa lástima , un lastimero desdén de aquel hombre . « ¿ No le he tratado con demasiada dureza ? — se decía — . El hombre me sacaba de quicio , es cierto ; sus miradas me herían más que sus palabras , pero debí tratarle de otro modo . El pobrecillo parece que necesita remedio , pero no el que él busca , sino otro , un remedio heroico y radical . » Pero cuando supo que don Juan se remediaba empezó a pensar si era , en efecto , calor de hogar lo que buscaba , aunque bien pronto dió en otra sospecha que le sublevó aún más el corazón . « ¡ Ah — se dijo — , lo que necesita es una de casa , una que le cuide , que le ponga sobre la cama la ropa limpia , que haga que se le prepare el puchero . . . peor , peor que el remedio , peor aún ! ¡ Cuando una no es remedio es animal doméstico y la mayor parte de las veces ambas cosas a la vez ! Estos hombres . . . ¡ O porquería o poltronería ! ¡ Y aún dicen que el cristianismo redimió nuestra suerte , la de las mujeres ! » Y al pensar esto , acordándose de su buen tío , se santiguó diciéndole : « ¡ No , no lo volveré a pensar . . . ! » ¿ Pero quién enfrenaba a un pensamiento que mordía en el fruto de la ciencia del mal ? « ¡ El cristianismo , al fin , y a pesar de la Magdalena , es religión de hombres — se decía Gertrudis — ; masculinos el Padre , el Hijo y el Espíritu Santo . . . ! » ¿ Pero y la Madre ? La religión de la Madre está en : « He aquí la criada del Señor ; hágase en mí según tu palabra » y en pedir a su Hijo que provea de vino a unas bodas , de vino que embriaga y alegra y hace olvidar penas , y para que el Hijo le diga : « ¿ Qué tengo yo que ver contigo , mujer ? Aún no ha venido mi hora . » ¿ Qué tengo que ver contigo . . . ? Y llamarle mujer y no madre . . . Y volvió a santiguarse , esta vez con verdadero temblor . Y es que el demonio de su guarda — así creía ella — le susurró : « ¡ Hombre al fin ! » XVIII Corrieron unos años apacibles y serenos . La orfandad daba a aquel hogar , en el que de nada de bienestar se carecía , una íntima luz espiritual de serena calma . Apenas si había que pensar en el día de mañana . Y seguían en él viviendo , con más dulce imperio que cuando respirando llenaban con sus cuerpos sus sitios , los tres que le dieron a Gertrudis masa con que fraguarlo , Ramiro y sus dos mujeres de carne y hueso . De continuo hablaba Gertrudis de ellos a sus hijos . « ¡ Mira que te está mirando tu madre ! » o « ¡ Mira que te ve tu padre ! » Eran sus dos más frecuentes amonestaciones . Y los retratos de los que se fueron presidían el hogar de los tres .
Назад Сторінка 44 з 62 Сторінка 44 з 62 Вперед Читайте далі з перекладом Створіть безкоштовний акаунт: 7 днів Pro, далі 20 перекладів слів на день або платний тариф.