Пропустити текст статті Натисніть на будь-яке слово, щоб побачити переклад
Las habitaciones del Marquesito estaban en el segundo piso . Al llegar al vestíbulo del primero , oyeron grandes carcajadas . . . . Era en la cocina . Era la carcajada eterna de Visita . — ¡ Están en la cocina ! — dijo Mesía asombrado y recordando otros tiempos . — Oye — observó Paco — ¿ no esperaba Visita a Obdulia en su casa para hacer empanadas y no sé qué mas ? — Sí , ella lo dijo . — Entonces . . . ¿ cómo está aquí Visitación ? — ¿ Y qué hacen en la cocina ? Una hermosa cabeza de mujer , cubierta con un gorro blanco de fantasía , apareció en una ventana al otro lado del patio que había en medio de la casa . Debajo del gorro blanco flotaban graciosos y abundantes rizos negros , una boca fresca y alegre sonreía , unos ojos muy grandes y habladores hacían gestos , unos brazos robustos y bien torneados , blancos y macizos , rematados por manos de muñeca , mostraban , levantándolo por encima del gorro , un pollo pelado , que palpitaba con las ansias de la muerte ; del pico caían gotas de sangre . Obdulia , dirigiéndose a los atónitos caballeros , hizo ademán de retorcer el pescuezo a su víctima y gritó triunfante : — ¡ Yo misma ! ¡ he sido yo misma ! ¡ Así a todos los hombres ! . . . « ¡ Era Obdulia ! ¡ Obdulia ! Luego no estaba la otra » . — VIII — El marqués de Vegallana era en Vetusta el jefe del partido más reaccionario entre los dinásticos ; pero no tenía afición a la política y más servía de adorno que de otra cosa . Tenía siempre un favorito que era el jefe verdadero . El favorito actual era ( ¡ oh escándalo del juego natural de las instituciones y del turno pacífico ! ) ni más ni menos , don Álvaro Mesía , el jefe del partido liberal dinástico . El reaccionario creía resolver sus propios asuntos y en realidad obedecía a las inspiraciones de Mesía . Pero este no abusaba de su poder secreto . Como un jugador de ajedrez que juega solo y lo mismo se interesa por los blancos que por los negros , don Álvaro cuidaba de los negocios conservadores lo mismo que de los liberales . Eran panes prestados . Si mandaban los del Marqués , don Álvaro repartía estanquillos , comisiones y licencias de caza , y a menudo algo más suculento , como si fueran gobierno los suyos ; pero cuando venían los liberales , el marqués de Vegallana seguía siendo árbitro en las elecciones , gracias a Mesía , y daba estanquillos , empleos y hasta prebendas . Así era el turno pacífico en Vetusta , a pesar de las apariencias de encarnizada discordia . Los soldados de fila , como se llamaban ellos , se apaleaban allá en las aldeas , y los jefes se entendían , eran uña y carne . Los más listos algo sospechaban , pero no se protestaba , se procuraba sacar tajada doble , aprovechando el secreto . Vegallana tenía una gran pasión : la de « tragarse leguas » , o sea dar paseos de muchos kilómetros . Le aburrían las intrigas de politiquilla . Era cacique honorario ; el cacique en funciones , su mano derecha , Mesía . Don Álvaro era al Marqués en política lo que a Paquito en amores , su Mentor , su Ninfa Egeria . Padre e hijo se consideraban incapaces de pensar en las respectivas materias sin la ayuda de su Pitonisa . Aquí estaba el secreto de la política de Vegallana , conocido por pocos .
Назад Сторінка 118 з 604 Сторінка 118 з 604 Вперед Читайте далі з перекладом Створіть безкоштовний акаунт: 7 днів Pro, далі 20 перекладів слів на день або платний тариф.