Пропустити текст статті Натисніть на будь-яке слово, щоб побачити переклад
XX De tal modo se posesionaron de su espíritu la idea y las imágenes expresadas por el ciego africano , que a punto estuvo de contarle a su ama el maravilloso método de conjurar y hacer venir al Rey de baixo terra . Pero recelando que aquel secreto sería menos eficaz cuanto más se divulgara , contúvose en su locuacidad , y tan sólo dijo que bien podría suceder que de la noche a la mañana se les metiera por las puertas la fortuna . Al acostarse junto a Doña Paca , pues dormían en la misma alcoba , pensó que todo aquello de Almudena era una papa , y tomarlo en serio la mayor de las necedades . Quiso dormirse , mas no pudo ; volvió su espíritu a dar agasajo a la idea , creyéndola de posible realización , Y si esfuerzos hacía por desecharla , con mayor tenacidad la pícara idea se le metía en el cerebro . « ¿ Qué se pierde por probarlo ? — se decía , arropándose en la cama — . Podrá no ser verdad . . . ¿ Pero y si lo fuese ? ¡ Cuántas mentiras hubo que luego se volvieron verdades como puños ! . . . Pues lo que es yo , no me quedo sin probarlo , y mañana mismo , con el primer dinero que saque , compro el candil de barro , sin hablar . El cuento es que no sé cómo puede tratarse un artículo sin hablar . . . En fin , me haré la sordomuda . . . Luego buscaré el palitroque , también sin hablar . . . Falta que el moro me enseñe la oración , y que yo la aprenda sin que se me escape un verbo . . . » . Después de un breve sueño , despertó creyendo firmemente que en la salita próxima había unas esportonas o seretas muy grandes , muy grandes , llenas de diamantes , rubiles , perlas y zafiros . . . En la obscuridad de las habitaciones nada podía ver ; pero de que aquellas riquezas estaban allí no tenía la menor duda . Cogió la caja de fósforos , dispuesta a encender , para recrear su vista en el tesoro ; mas por no despertar a Doña Paca , cuyo sueño era muy ligero , dejó para la mañana el examen de tantas maravillas . . . Pasado un rato , no tardó en reírse de su ilusión , diciéndose : « ¡ Pues no soy poco lila ! . . . Es todavía pronto para que traigan eso . . . » . Al amanecer , despertose al ladrido de dos perrazos blancos que salían de debajo de las camas ; sintió la campanilla de la puerta ; echose al suelo , y en camisa corrió a abrir , segura de que llamaba algún ayudante o gentilhombre del Rey de luenga barba y vestido verde . . . Pero no era nadie ; no había ser viviente en la puerta . Arreglose para salir , disponiendo el desayuno de la señora , y dando el primer barrido a la casa , y a las siete salía ya con su cesta al brazo por la calle Imperial . Como no tenía un céntimo ni de dónde le viniera , encaminose a San Sebastián , pensando por el camino en D . Romualdo y su familia , pues de tanto hablar de aquellos señores , y de tanto comentarlos y describirlos , había llegado a creer en su existencia . « ¡ Vaya que soy gilí ! — se decía — . Invento yo al tal D . Romualdo , y ahora se me antoja que es persona efetiva y que puede socorrerme .
Назад Сторінка 76 з 167 Сторінка 76 з 167 Вперед Читайте далі з перекладом Створіть безкоштовний акаунт: 7 днів Pro, далі 20 перекладів слів на день або платний тариф.