Пропустити текст статті Натисніть на будь-яке слово, щоб побачити переклад
Era llegado el momento de reunir todas mis fuerzas . Mis espuelas resonaron en el salón , que estaba solo . Empujé la puerta entornada del costurero de mi madre , quien se lanzó del asiento en que estaba a mis brazos . Ella conocía que las demostraciones de su dolor podían hacer flaquear mi ánimo , y entre sollozo y sollozo trataba de hablarme de María y de hacerme tiernas promesas . Todos habían humedecido mi pecho con su lloro . Emma , que había sido la última , conociendo qué buscaba yo a mi alrededor al desasirme de sus brazos , me señaló la puerta del oratorio , y entré a él . Sobre el altar irradiaban su resplandor amarillento dos luces : María sentada en la alfombra , sobre la cual resaltaba el blanco de su ropaje , dio un débil grito al sentirme , volviendo a dejar caer la cabeza destrenzada sobre el asiento en que la tenía reclinada cuando entré . Ocultándome así el rostro , alzó la mano derecha para que yo la tomase : medio arrodillado , la bañé en lágrimas y la cubrí de caricias ; mas al ponerme en pie , como temerosa de que me alejase ya , se levantó de súbito para asirse sollozante de mi cuello . Mi corazón había guardado para aquel momento casi todas sus lágrimas . Mis labios descansaron sobre su frente . . . María , sacudiendo estremecida la cabeza , hizo ondular los bucles de su cabellera , y escondiendo en mi pecho la faz , extendió uno de los brazos para señalarme el altar . Emma , que acababa de entrar , la recibió inanimada en su regazo , pidiéndome con ademán suplicante que me alejase . Y obedecí . Capítulo LIV Hacía dos semanas que estaba yo en Londres , y una noche recibí cartas de la familia . Rompí con mano trémula el paquete , cerrado con el sello de mi padre . Había una carta de María . Antes de desdoblarla , busqué en ella aquel perfume demasiado conocido para mí de la mano que la había escrito : aún lo conservaba ; en sus pliegues iba un pedacito de cáliz de azucena . Mis ojos nublados quisieron inútilmente leer las primeras líneas . Abrí uno de los balcones de mi cuarto , porque parecía no serme suficiente el aire que había en él . . . ¡ Rosales del huerto de mis amores ! . . . ¡ montañas americanas , montañas mías ! . . . ¡ noches azules ! La inmensa ciudad rumorosa aún y medio embozada en su ropaje de humo , semejaba dormir bajo los densos cortinajes de un cielo plomizo . Una ráfaga de cierzo azotó mi rostro penetrando en la habitación . Aterrado junté las hojas del balcón ; y solo con mi dolor , al menos solo , lloré largo tiempo rodeado de oscuridad . He aquí algunos de los fragmentos de la carta de María :
Назад Сторінка 148 з 176 Сторінка 148 з 176 Вперед Читайте далі з перекладом Створіть безкоштовний акаунт: 7 днів Pro, далі 20 перекладів слів на день або платний тариф.