Пропустити текст статті Натисніть на будь-яке слово, щоб побачити переклад
— Pero tú . . . Gonzalo . . . tú . . . Entonces , mamá , que dice que tú . . . que tus creencias . . . tartamudeé , temiendo asfixiarme de alegría . — ¿ Qué tienen que ver las creencias ? — me replicó él casi con dureza . — La Virgen es una mujer . . . y delante de quien tenga vergüenza y manos , á una mujer no se la ofende . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Rosalía callaba sorprendida ; Beatriz , conmovida , afectaba mirar hacia fuera , á los árboles despojados de hoja , finos como arborizaciones de ágata sobre el cielo puro . — ¿ Y después , sin más , os casásteis ? — interrogó la amiga con picardía y sorna . — Sin más — respondió con energía Beatriz . — Mamá dijo que Gonzalo , á su manera , tenía religión , tenía una fe . . . el honor , ¿ sabes ? y que la Virgen haría lo que faltaba . . . Y lo hizo , Rosalía . Mi marido , cuando yo voy á misa . . . no se queda ya á la puerta ! El panorama de la Princesa EL palacio del Rey de Magna estaba triste , muy triste , desde que un padecimiento extraño , incomprensible para los médicos , obligaba á la Princesa Rosamor á no salir de sus habitaciones . Silencio glacial se extendía , como neblina gris , por las vastas galerías de arrogantes arcadas y los salones revestidos de tapices , con altos techos de grandiosas pinturas ; y el paso apresurado y solícito de los servidores , el andar respetuoso y contenido de los cortesanos , el golpe mate del cuento de las alabardas sobre las alfombras , las conversaciones en voz baja , susurrantes apenas , producían impresión peculiar de antecámara de enfermo grave . ¡ Tenía el Rey una cara tan severa , un gesto tan desalentado é indiferente para los áulicos , hasta para los que antaño eran sus amigos y favoritos ! ¿ A qué luchar ? ¡ La Princesa se moría de languidez . . . Nadie acertaba á salvarla , y la ciencia declaraba agotados sus recursos ! Una mañana llegó á la puerta del palacio cierto viejo de luenga barba y raida hopalanda color avellana seca , precedido de un borriquillo cuyos lomos agobiaba enorme caja de madera ennegrecida . Intentaron los guardias desviar con aspereza al viejo y á su borriquillo , pero titubearon al oir decir que en aquella caja tosca venían la salud y la vida de la Princesa Rosamor . Y mientras se consultaban , irresolutos , dominados á pesar suyo por el aplomo y seguridad con que hablaba el viejo , un gallardo caballero desconocido , mozo y de buen talante , cuya toca de plumas rizaba el viento , cuya melena obscura caía densa y sedosa sobre un cuello moreno y erguido , se acercó á los guardias , y , con la superioridad que prestan el rico traje y la bizarra apostura , les ordenó que dejasen pasar al anciano , si no querían ser responsables ante el Rey de la muerte de su hija ; y los guardias , aterrados , se hicieron atrás , el anciano pasó , y el jumentillo hirió con sus cascos las sonoras losas de mármol del gran patio donde esperaban en fila las carrozas de los poderosos . En pos del viejo y el borriquillo , entró el mozo también .
Назад Сторінка 115 з 128 Сторінка 115 з 128 Вперед Читайте далі з перекладом Створіть безкоштовний акаунт: 7 днів Pro, далі 20 перекладів слів на день або платний тариф.