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La lluvia no decidirá sola cuántos barcos pasarán
Un pronóstico puede anunciar lluvia sobre la cuenca del Canal de Panamá. Sin embargo, esa frase no dirá directamente cuántos barcos pasarán. El agua recorre una cadena: cae sobre la cuenca, llega a ríos y lagos, queda almacenada y después sirve para varios usos.
Los lagos Gatún y Alhajuela apoyan la navegación y también el abastecimiento humano. Cada operación de las esclusas mueve agua entre niveles. Por eso la autoridad tendrá que considerar reservas, seguridad, consumo y tránsito antes de cambiar una regla operativa.
El nivel de los lagos dependerá de lluvias anteriores, entradas, salidas y medidas de ahorro. Un aguacero no se convertirá inmediatamente en capacidad para otro barco. La cuenca responde con su propio ritmo y los equipos actualizan sus proyecciones durante cada estación. También reservan capacidad para manejar crecidas y sostener el abastecimiento.