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El jardín cuyos senderos son tiempos posibles
En El jardín de senderos que se bifurcan, Jorge Luis Borges combina un relato de espionaje con la búsqueda de una obra incomprendida. Yu Tsun, a quien persigue un agente británico, llega a la casa de Stephen Albert. Allí descubre que el antepasado Ts’ui Pên dejó una novela laberíntica y el proyecto de un jardín cuya forma nadie había encontrado.
Albert propone que libro y laberinto son una misma construcción. La clave no estaría en un espacio físico por el que se camina, sino en una organización del tiempo en la cual varias alternativas continúan a la vez. Esa lectura da sentido a contradicciones que antes parecían errores. Cada desenlace conserva otros caminos con los cuales puede coincidir o separarse más adelante.
El descubrimiento no libera a Yu Tsun de su misión. Al contrario, el diálogo ocurre dentro de un plazo que se agota.