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Lo que una casilla vacía del censo no permite saber
En una transcripción del censo de 1860 para Quart de Poblet, Valencia, aparecen, una tras otra, personas con nombre, edad, estado civil y una columna titulada «Profesión, ocupación o posición social». Junto a Bartolomé Garcerá, de treinta años, se lee «Albañil». Junto a Onofre Alcácer, «Jornalero del campo». En otras filas, entre ellas las de Mariana Piles o María Alcácer, la casilla queda vacía. El silencio parece claro hasta que intentamos convertirlo en una frase: ¿no trabajaban, no declararon una ocupación o el registro decidió no escribirla?
El censo se realizó con fecha de referencia de 25 de diciembre de 1860. El Instituto Nacional de Estadística conserva la publicación histórica y explica que aquel recuento buscó mejorar el de 1857. Hubo instrucciones para clasificar profesiones y revisar municipios con datos dudosos. Las categorías no eran un espejo automático de la sociedad.