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— Entonces — preguntó tímidamente el viejo manchador , señalando a la catedral — , ¿ qué es lo que nos enseñan ahí dentro ? — Nada — contestó Gabriel . — ¿ Y qué somos nosotros los hombres ? — dijo el perrero . — Nada . — ¿ Y los gobernantes , las leyes y las costumbres de la sociedad ? — preguntó el campanero . — Nada , nada . Sagrario fijó en su tío los ojos , agrandados por la contemplación profunda del cielo . — ¿ Y Dios ? — preguntó con voz dulce — . ¿ Dónde está Dios ? Gabriel púsose de pie . Su figura , apoyada en el balaustre de la galería recortábase negra y vigorosa sobre el espacio estrellado . — Dios somos nosotros y todo lo que nos rodea . Es la vida , con sus asombrosas transformaciones , siempre muriendo en apariencia y renovándose hasta lo infinito . Es esa inmensidad que nos espanta con su grandeza y no cabe en nuestro pensamiento . Es la materia , que vive animada por la fuerza que reside en ella , con absoluta unidad , sin separación ni dualidades . El hombre es Dios ; el mundo es Dios también . Calló un instante , para añadir con energía : — Pero si me preguntáis por el Dios personal inventado por las religiones a semejanza del hombre , que saca el mundo de la nada , dirige nuestras acciones , guarda las almas clasificándolas por sus méritos y comisiona hijos para que bajen a la tierra y la rediman , buscadlo en esa inmensidad , ved dónde oculta su pequeñez . Aunque fueseis inmortales , pasaríais millones de siglos saltando de astro en astro , sin dar jamás con el rincón que oculta su majestad de déspota destronado . Ese Dios vengativo y caprichoso surgió del cerebro del hombre , y el cerebro es el órgano más reciente del ser humano , el último en desarrollarse . . . . Cuando inventaron a Dios , la Tierra existía millones de años . VIII En la mañana del Corpus , la primera persona que vio Gabriel al salir al claustro fue don Antolín , que repasaba sus talonarios , alineándolos sobre el borde de piedra de la balaustrada . — Hoy es un gran día — dijo Luna queriendo halagar al Vara de plata — . Se prepara el gran ingreso : vendrán forasteros . Don Antolín miró a Gabriel fijamente , como dudando de su sinceridad . Pero vio que no se burlaba , y contestó con cierta satisfacción : — No se prepara mal la fiesta . Son muchos los que desean ver nuestros tesoros . ¡ Ay , hijo ! ¡ Bien lo necesitamos ! Tú , que te alegras de nuestro mal , puedes estar satisfecho . Vivimos en horrible estrechez . Nuestra fiesta del Corpus vale poco , comparada con la de otros tiempos , y sin embargo , ¡ cuántas economías hay que hacer en la Obrería para pagar los cuatro ochavos que cueste este extraordinario ! Quedóse silencioso largo rato don Antolín , mirando fijamente a Luna , como si acabara de ocurrírsele una idea extraordinaria . Al principio fruncía el seno , cual si la repeliese , mas poco a poco su rostro fue aclarándose con una sonrisa maliciosa . — A propósito , Gabriel — dijo con un acento meloso que tenía algo de agresivo — . Recuerdo que , cuando lo del Monumento de Semana Santa , me hablaste de que necesitas ganar dinero para tu hermano . Hoy tienes una ocasión : poca cosa será , pero algo es algo . ¿ Quieres ser de los que llevan la carroza del Sacramento ?
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