Прочитайте цю статтю вголос
Увімкніть мікрофон і читайте у своєму темпі. Слова підсвічуються на ходу, і ніхто не зупиняє вас через одну помилку.
Ваш звук не потрапляє до MovaReader: розпізнає його ваш браузер. Політикою конфіденційності
Увійдіть, щоб ця сесія збереглася в історії читання.
La portada que tomó posición antes del desenlace
A las 18.23 del 23 de febrero de 1981, un grupo de guardias civiles entró armado en el Congreso. Poco más de tres horas después, mientras el Gobierno y los diputados seguían retenidos y el desenlace era incierto, circuló en Madrid una edición especial de EL PAÍS. Su primera página no intentaba resumir todo lo ocurrido. Arriba, una clasificación rotunda: Golpe de Estado. Debajo, en cinco columnas, una frase sin verbo: EL PAÍS, con la Constitución.
Golpe de Estado nombra la acción y la coloca en una categoría política antes de que exista un balance final. El sujeto material de esa acción no ocupa el centro tipográfico. La segunda línea, en cambio, pone en primer término el nombre del periódico. La coma separa ese nombre de un complemento que funciona como toma de posición.
La edición tampoco era un número nuevo desde la primera hasta la última página.