Filomena: lo previsto y lo medido no dicen lo mismo

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Filomena: lo previsto y lo medido no dicen lo mismo

El 5 de enero de 2021, AEMET asignó el nombre Filomena a una borrasca y empezó a situarla dentro de un episodio todavía futuro. Los avisos hablaban de nieve intensa, lluvia, viento y mala mar. Días después, Madrid y otras zonas del centro peninsular medían espesores extraordinarios y el episodio era narrado como una catástrofe ya ocurrida. Entre ambos momentos cambió el tiempo verbal, pero también cambió la evidencia disponible.

Nombrar una borrasca no equivale a declarar con exactitud todos sus efectos. El nombre permite coordinar comunicación y seguimiento. El 6 y el 7 de enero, los avisos especiales fueron afinando zonas, cotas, acumulaciones y duración. AEMET preveía nevadas copiosas en amplias áreas y señalaba que en puntos del centro podían alcanzarse espesores de decenas de centímetros. Por más detallada que sea, una predicción distribuye probabilidades y escenarios; no redacta por adelantado el mapa final de observaciones.