Guimarán oye su conciencia sin que el narrador se retire

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Guimarán oye su conciencia sin que el narrador se retire

En La Regenta, el entierro civil de Santos Barinaga reúne voces que no forman un bloque coherente. Guimarán propone que no se rece; otros asistentes responden que conviene hacerlo o que el acto es anticlerical, y finalmente la comitiva reza. El narrador registra la negociación sin convertir una postura en consenso. Comentarios desde los balcones atribuyen la muerte de Barinaga al Magistral hasta transformar esa acusación en un lugar común de Vetusta.

Esa escena del cementerio mezcla diálogo, comentarios colectivos y narración. La lluvia, el barro y la nube oscura acompañan a la comitiva, pero no son todavía la conciencia de Guimarán expresada en una sola voz. El presidente del duelo ocupa una posición incómoda: dirige el acto, acepta una transacción ritual y escucha cómo otros grupos interpretan la muerte.