Пропустити текст статті Натисніть на будь-яке слово, щоб побачити переклад
Vio poner la venda de Esmarch , tira de goma que parece una serpiente . Empezó luego el corte por el sitio llamado de elección ; y cuando tallaban el colgajo , la piel que ha de servir para formar después el muñón ; cuando a los primeros tajos del diligente bisturí vio D . Lope la primera sangre , su cobardía trocose en valor estoico , altanero , incapaz de flaquear ; su corazón se volvió de bronce , de pergamino su cara , y presenció hasta el fin con ánimo entero la cruel operación , realizada con suma habilidad y presteza por los tres médicos . A la hora y cuarto de haber empezado a cloroformizar a la paciente , Saturna salía presurosa de la habitación con un objeto largo y estrecho envuelto en una sábana . Poco después , bien ligadas las arterias , cosida la piel del muñón , y hecha la cura antiséptica con esmero prolijo , empezó el despertar lento y triste de la señorita de Reluz , su nueva vida , después de aquel simulacro de muerte , su resurrección , dejándose un pie y dos tercios de pierna en el seno de aquel sepulcro que a manzanas olía . XXIV — ¡ Ay , todavía me duele ! — fueron las primeras palabras que pronunció al volver del tenebroso abismo . Y después , su fisonomía pálida y descompuesta revelaba como un profundo análisis autopersonal , algo semejante a la intensísima fuerza de observación que los aprensivos dirigen sobre sus propios órganos , auscultando su respiración y el correr de la sangre , palpando mentalmente sus músculos , y acechando el vibrar de sus nervios . Sin duda la pobre niña concentraba todas las fuerzas de su mente en aquel vacío de su extremidad inferior , para reponer el miembro perdido , y conseguía restaurarlo tal como fue antes de la enfermedad , sano , vigoroso y ágil . Sin gran esfuerzo imaginaba que tenía sus dos piernas , y que andaba con ellas garbosamente , con aquel pasito ligero que la llevaba en un periquete al estudio de Horacio . — ¿ Qué tal , mi niña ? — le preguntó D . Lope haciéndole caricias . Y ella , tocando suavemente los blancos cabellos del galán caduco , le contestó con gracia : — Muy bien . . . Me siento muy descansadita . Si me dejaran , ahora mismo me echaría a correr . . . ; digo , a correr no . . . No estamos para esas bromas . Augusto y D . Lope , cuando los otros dos médicos se habían marchado , diéronle seguridades de completa curación , y se felicitaron del éxito quirúrgico con un entusiasmo que no podían comunicarle . Pusiéronla cuidadosamente en su lecho en las mejores condiciones de higiene y comodidad , y ya no había más que hacer sino esperar los diez o quince días críticos subsiguientes a la operación . Durante este período , no tuvo sosiego el bueno de Garrido , porque si bien el traumatismo se presentaba en las mejores condiciones , el abatimiento y postración de la niña eran para causar alarma . No parecía la misma , y denegaba su propio ser ; ni una vez siquiera pensó en escribir cartas , ni salieron a relucir aquellas aspiraciones o antojos sublimes de su espíritu siempre inquieto y ambicioso ; ni se le ocurrieron los donaires y travesuras que gastar solía hasta en las horas más crueles de su enfermedad .
Назад Сторінка 85 з 105 Сторінка 85 з 105 Вперед Читайте далі з перекладом Створіть безкоштовний акаунт: 7 днів Pro, далі 20 перекладів слів на день або платний тариф.