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No pecaban las dos Juanas por encogidas ni por medrosas ; pero apenas pudieron resistir la muda y formidable tempestad que descargó sobre ellas . Aparentemente estaba más conmovida la madre . Juanita no mostró perder la serenidad y el reposo . Su orgullo y el convencimiento de que no había incurrido en grave falta la sostuvieron . El dolor , no obstante , y la cólera por la inmerecida afrenta bañaron sus mejillas en más encendido carmín . Y bajando ella la vista , veló con los párpados y las rizadas y largas pestañas la luz de sus ojos , que dos mal reprimidas lágrimas humedecieron . Al terminar la función acertaron madre e hija a escabullirse sin ser notadas y a volver precipitadamente a su casa . XVII Juanita se dejó caer desmadejada en un sillón de brazos . Juana paseaba , yendo y volviendo a largos pasos en su salita , como leona en su jaula . — ¡ Habráse visto — exclamaba — mayor descoco ! ¡ Vaya . . . las mantesonas , las pu . . . ercas ! Pues si durase aún la prohibición de seda , ¿ cuál de ellas la llevaría sin contrabando ? Mejores hidalgas y ricashembras nos dé Dios . De seda y muy de seda iban las dos hijas del escribano , pero « aunque la mona se vista de seda , mona se queda » . Son más feas que noche de truenos . ¿ Y de dónde han sacado su hidalguía ? Quizá no sabremos que son hijas de la Frasquita , a quien Dios haya perdonado . Era viuda del cagarrache del molino de Don Andrés cuando la pretendió y la tomó por mujer el escribano . ¿ Y por qué la tomó por mujer ? Para remediarse , porque ella había allegado bastante dinero con un gran corral de gallinas , y más aún con su habilidad para aviar pollos . Aunque iba a la chita callando y no gastaba pito , la llamaban la gabacha . ¡ Qué tacto en aquellos dedos verdugos ! A escape entrecogía ella como con alicates lo que andaba buscando a tientas en los pobres animalitos , y los dejaba aviados por docenas , sin que se le desgraciase ninguno en la operación . Luego los cebada y ponía gordísimos y los vendía muy caros . Yo preguntaría al padre Anselmo si oficio tan cruel es propio de ricashembras . Juanita se recobró pronto de su momentáneo abatimiento , y dijo : — Mira , mamá , no me hables de las hijas del escribano . No las quiero mal . Si me miraban con descaro y con susto , fue de puro tontas . — Pues , hija mía , no sé de qué habían de asustarse . En la menor no se reparaba , porque es tan chiquituela y consumida , que parece un gusarapo ; pero la mayor bien llamativa estaba . Vestida de colorado y tan gorda , parecía un tomate enorme con patas . Y luego , ¡ qué desvergüenza ! Durante toda la misa estuvo su novio a la vera de ella , todavía de judío , como había figurado en la procesión . ¡ Buena hidalguía está la de Pepito , el hijo del albardonero ! En vez de mercarle traje tan costoso , su padre debió hacerle una albarda , que no le vendría mal . Aunque ha vuelto de Granada licenciado en leyes , sigue tan burro como se fue , salvo que rebuzna en latín y larga las coces ajustadas a Derecho . Pero , en fin , tú tienes razón . No debemos quejarnos de ellos . Debemos despreciarlos . El arrastrado del padre Anselmo tiene la culpa de todo .
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