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Reglas para la gestión empresarial exitosa
Laura cerró la caja y se quedó mirando el cuaderno. Había heredado la tienda de bicicletas de su padre con clientes, un local bien situado y un barrio que ya conocía la tienda. Había pensado que su problema sería aprender a llevar las cuentas. El problema era otro: las ventas parecían buenas y, al final del mes, en la caja quedaba poco.
Esa mañana quería entenderlo antes de prometer nada más. Había heredado a dos empleados y, aun así, seguía decidiendo ella casi todo. En el almacén había bicicletas que llevaban meses sin moverse. En el taller, el trabajo no paraba, pero muchas reparaciones pequeñas se cobraban demasiado baratas.
A media mañana entró un hombre con el casco en la mano.
«Me dijisteis que la bici estaría antes», dijo. «Hoy es sábado. Nadie me ha escrito.»