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Fútbol en la escuela
En la escuela de Nico, en Granada, el recreo es corto. En el patio hay una sola pelota y mucha gente. No hay porterías grandes. Dos mochilas marcan una portería pequeña. Otras dos marcan la otra. Nico quiere meter un gol antes del timbre. Solo uno. Con eso vuelve a clase contento.
Hoy sale tarde del baño. Cuando llega, los equipos ya están hechos. Su amigo Omar tiene el balón bajo el brazo.
«Llegas tarde», dice Omar. «Delante no hay sitio. Hace falta un portero. ¿Te pones entre las mochilas?»
Nico no quiere la portería. Quiere correr y chutar. Mira a los otros: ya juegan. Si dice que no, se queda en la pared y solo mira. Si dice que sí, por lo menos entra.
«Vale», dice. «Pero solo hoy. Mañana chuto yo.»
Se coloca entre las dos mochilas.